Cuantas veces nos comprometemos con las personas y acabamos fallando? Estos días soy testigo de la decadéncia de una persona muy cercana, testigo de los años que acaban por machacarte porque la vida que tomaste no era la que deseabas, sinó la que te impusieron; y peor aún, la que odiabas. Sé que no debemos caer en el ideal de que la vida es un sueño fantástico y que todo lo que deseamos se puede cumplir. No. La vida tiene su doble cara y para poder disfrutarla tienes que asumir las consecuencias.
Pero este no es el caso. La persona que nombro ha llevado una vida de trabajo duro (como el 95% de los españoles de las generaciones anteriores y presentes), y aún concibiendo dos hijos que le deberían haber aportado felicidad, lo único que ha conseguido es apartarlos y no ver más allá. Ahora que su situación no es muy favorable sigue sin abrir los ojos. ¿Cómo es posible que al recaudar años y experiencias solo puedas destilar egoísmo?
Yo no lo entiendo.