viernes, 26 de noviembre de 2010

Let it wash away mi sanity..

Porque un día me desperté y sentí que todo habia cambiado, que los verdes eran azules, que el rosa cobraba vida en mis días y que no me acababa de gustar del todo. Desperté y me sentí más pequeña, más inmadura pero mucho más persona. Las tostadas no sabian a nada y no hacia sol, hacia mucho mucho frío. Las apariencias dejaron de ser imprescindibles en mi vida, las sustituyeron las canciones. Estudié mucho pero también fracasé en muchas otras cosas, quizás más relevantes. Y sonreí a la par.

Fueron pasando los dias y múltiples cambios se sucedieron a lo largo del tiempo: me subió la miopia y en mi casa tenia que encender todas las luces para poder leer una línia de un libro. Era más ordenada y me gustaba más colorear mi vestuario, ir cómoda, ancha. Dejé de morderme las uñas para pasar a comer chicle todo el día, y me preocupé más por mi familia. Antepuse las relaciones amistosas y afectivas a las responsabilidades, aunque a éstas últimas no las olvidé del todo. Bailé hasta las cinco de la mañana, en compañia y sola. Y sobretodo, por un largo y precioso instante, fui feliz.

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